La
tradición de arrojar pétalos de flores al paso de reyes y
emperadores en señal de bienvenida ya viene de muy antiguo.
Parece que la versión más actual de esa bienvenida es la
costumbre de lanzar confeti y serpentinas de colores, que nos
lleva a las celebraciones de principios del siglo XX en Francia.
Desde el país amigo y vecino, todos los años acuden a la
Cabalgata de Pamplona Vernisseurs, que convierten el lanzamiento
de serpentinas en un magnífico espectáculo.
Algunas de las tradiciones
navideñas se han hecho tan internacionales que resulta difícil
encontrar sus orígenes. Hoy día, una fiesta navideña sin el
“cotillón”, todo ese conjunto de accesorios que nos sirven para
amenizar estas veladas, parece carecer de un algo esencial.
Gorros, pitos, carracas, “matasuegras” y, sobre todo, confeti y
serpentinas. Algo tienen estas últimas de especial, no sólo por
lo vistoso y colorido que resulta cuando las lanzamos.
Al cabo de un rato, las
serpentinas han tejido una auténtica maraña, una red que parece
tener una misión: unir y estrechar los lazos entre todos los que
desean disfrutar de la fiesta. Tal vez por eso el espectáculo de
Vernisseurs resulta tan atractivo. Pero no sólo se trata del
lanzamiento de serpentinas.
Como explica Flor Guerin,
“Vernisseurs es un espectáculo
itinerante que incorpora una vertiente plástica, a través de la
proyección de material, pero que también pone en juego muchas
improvisaciones teatrales y la participación del público”.
Kilómetros de cintas
“Habitualmente,
comenta Flor, en nuestro
espectáculo participan entre 6 y 15 personas, que no son
únicamente lanzadores de cintas, actúan de forma incongruente,
cantan y hablan en un lenguaje improvisado, buscando siempre la
sonrisa y la participación del público”.
Así
actúan los Vernisseurs, con su aspecto de moluscos recién
salidos del fondo marino, portando esas ánforas que parecen
recuperadas de algún naufragio en aguas misteriosas. Y de sus
“mágicas” ánforas fluyen sin cesar cintas plateadas y de
colores. ¿Cómo lo hacen? Flor no quiere desvelar el
secreto, pero algo tiene que ver con “las
máquinas que se utilizan para soplar las hojas cuando se
realizan trabajos de limpieza en los parques y calles de
nuestras ciudades”. En un
acontecimiento de la importancia y dimensiones de la Cabalgata
de Pamplona, “podemos llegar a
lanzar más de 80 kilómetros de cintas”,
asegura Flor.
Las posibilidades que
ofrece la tecnología a la hora de plantear este tipo de
espectáculos interactivos puede ser un camino a explorar. Flor
nos comenta que “en este momento,
en Vernisseurs estamos investigando hacia la tecnología para
nuestra nueva creación, que estamos gestando actualmente. No
obstante, cada compañía puede emprender un camino para uno u
otro lado, dependiendo del momento en el que se encuentra”.
Sin barreras
A juicio de la portavoz de
Vernisseurs, lo que más diferencia su actuación en la Cabalgata
de Pamplona de las que desarrollan en otros festivales y eventos
es que “se trata de una Cabalgata
muy popular donde no existen barreras entre los actores y el
público. En otras poblaciones mayores, parece que el desfile
esta más pensado para la televisión que para la gente. En
Pamplona, por suerte, este no es el caso”.
Es innegable que en un
espectáculo como el de Vernisseurs es vital la participación
activa del público, “y en Pamplona,
comenta Flor Guerin, nos
encontramos con un público maravilloso. Debo decir que, para
nosotros, venir a cualquier parte de España es siempre la
garan8a de un público muy caluroso y entusiasta. Es un verdadero
placer. En Pamplona, además, nos gusta mucho la diversidad de
edades que encontramos en el público”.