Premio Haba de Oro 2010: Fundación Atena Psicoballet

Premio “Haba de Oro” 2010 para la Fundación Atena Psicoballet

Fundación Atena

El arte encauza las emociones

El 4 de enero se celebró en el Ayuntamiento el acto de entrega del premio del Haba de Oro a la Fundación Atena. Yolanda Barcina, por entonces alcaldesa de Pamplona, valoró el esfuerzo que realiza la fundación por dotar a sus alumnos de calidad de vida a través del arte.

Atena fue fundada en 2001 por parte de padres y hermanos de personas con discapacidad intelectual. Su misión es promover y fomentar el desarrollo integral de las personas con discapacidad a través del arte, mejorando su calidad de vida y acompañándoles en su proyecto vital. Explican que el trabajo que se realiza en Atena es una fusión de arte y pedagogía.

Sus alumnos son personas con discapacidad, no discapacitadas. Para ellos es muy importante dejar claro este concepto. “A veces no se tiene cuidado. En primer lugar son personas, que tienen una condición, que en este caso es una discapacidad intelectual. Existen las discapacidades asociadas; una persona puede tener de base una discapacidad intelectual y luego tener un trastorno dual en el que tenga también una enfermedad mental asociada, una sordera, un problema de visión u otro tipo de enfermedades”, señala Arantxa Garatea, directora de la fundación. Por ello, los programas y la forma de trabajar se adaptan a cada una de las personas y necesidades.

Cuando les preguntamos si hay poca oferta educativa o cultural para ellos, responden que actualmente no hay ninguna. Bien porque cuando se montan actividades estas personas no tienen la oportunidad de acceder a ellas o porque no están adaptadas para ello. “Nosotros como escuela de danza, maquillaje, música y teatro, somos la única oferta que hay en toda Pamplona y diría hasta en Navarra”, apunta Nieves Santesteban, presidenta de Atena. “Nuestros hijos tienen muy poco abanico de posibilidades para hacer cosas diferentes”, añade después.

Atena, además de formar en todas las artes escénicas, es fundamentalmente un proyecto educativo. “Por eso decimos que hemos fusionado arte y pedagogía”, explica Arantxa. Una parte muy importante es la de trabajar y reforzar la autonomía y habilidades sociales de cada uno de los alumnos; y todos los objetivos que plantean los trabajan a través del arte.

En el centro desarrollan una programación artístico-pedagógica integrada en todas sus actividades y en el día a día. Nos explican que además de las clases artísticas dan mucha importancia a las normas de cortesía, a saludar desde que llegan por la puerta, o la autonomía personal, por ejemplo, que aprendan a vestirse y desvestirse solos en el vestuario.

Pero Atena se encuentra en una situación económica realmente complicada, el esfuerzo que realizan cada día para salir adelante es enorme. Los padres forman la junta y Atena subsiste con la cuota que pagan las familias, algunas subvenciones y optando a todas las convocatorias de premios posibles. A pesar de ser una fundación, no cuentan con benefactores y no tienen una estabilidad económica. “A 1 de enero no sabemos con cuánto dinero vamos a contar para el año” aclara Arantxa y “lo peor es la incertidumbre”. “Sabemos que todos estamos pasando una mala época, pero nosotros, como padres y profesionales, vamos a intentar que Atena salga adelante” añade Nieves.

Su ilusión y ganas es que la fundación siga existiendo dentro de otros 10 años, pero trabajan paso a paso, intentando no pensar más allá, “vamos a seguir exprimiéndonos por los 115 alumnos que tenemos”.

Cuando les concedieron el Haba de Oro, plantearon su situación al Comité y les cedieron el Teatro Gayarre para realizar una actuación y de este modo celebrar su 10º aniversario. “El Ayuntamiento se hizo cargo de todo el gasto que eso suponía y la recaudación íntegra fue para nosotros”, algo por lo que están muy agradecidos y por ser un reconocimiento al esfuerzo que realizan.

“Nos llamó el Secretario de la Cabalgata el 28 de diciembre y al principio no me lo creí, porque era el día de los Santos Inocentes” explica Arantxa. La emoción invadió a todos en Atena, “nos alegramos mucho sobre todo por la sensación de que nos dieran algo sin optar a ello, sin haber hecho nada. A lo largo del año optamos a tantas cosas, que estamos agotados, y de repente que nos llamen y nos den un premio porque han pensando en nuestra fundación, es una alegría”. En navidades la fundación cerraba y a pesar de resultar complicado localizar a todos, se llamó al resto de patronos, profesionales y familias. “Quisimos invitar a todos, porque el apoyo que recibimos de las familias es fundamental y el premio tenía que ser algo compartido” apunta Arantxa.

Algunos alumnos nos cuentan cómo vivieron la entrega del premio: “cuando fuimos a por el Haba de Oro frente al Ayuntamiento, nos recibieron los abanderados, haciendo un pasillo para entrar al edificio y fue muy bonito. Y lo mejor fue el lunch que nos dieron después, ¡nos pusimos las botas!”.

En Atena se sienten muy satisfechos por el reconocimiento que se hace de su trabajo, tanto por el Haba de Oro, como por la respuesta del público que asiste a sus actuaciones.

Este año se han presentado por segunda vez consecutiva al Festival de Danza de Villava y han conseguido el tercer premio, “lo importante es, más que competir, el poder tener presencia física en un festival así, el participar como los demás”. “El único problema que tiene Atena, es el económico” añade Nieves.

Las actuaciones son un momento muy importante, el momento de mostrar todo el trabajo que hay detrás. “No es una fiesta de final de curso, aquí hay mucho trabajo y muchas horas detrás de cada una de las coreografías del espectáculo y formación”. No sirve cualquier cosa, si alguien se está rascando la nariz, se le explica que uno no puede hacer eso en un escenario. A los alumnos se les enseña que el público paga por verles y que se deben a él.

“No te olvidas de que las personas que están arriba son personas con una discapacidad, porque físicamente se les nota, pero son capaces de comunicar tan bien a través de su cuerpo, que te sorprende. Son muy profesionales y disciplinados, y realmente eso es lo que hay que valorar. Verlos, para nosotros, es toda una lección” nos cuenta Arantxa.

El trabajo que se hace en Atena es fundamental para los alumnos, asistir a las clases es un motivo de alegría para ellos, un lugar en el que aprenden, se divierten y no se sienten excluidos. “Hay personas que tienen la autoestima muy baja o que no se ven guapas, porque saben que su físico les diferencia de los demás”.

Lo más bonito es que muchas de estas personas, cuando se han subido a un escenario y han sido aplaudidas por su trabajo, han sentido un antes y un después, se han sentido reconocidos, bellos, guapos. “Por otro lado a algunos de ellos les cuesta transmitir sus emociones, tienen sus dificultades, sus necesidades, sus deseos, y de alguna forma tenemos que intentar que las saquen”.

Cuando preguntamos a los alumnos, nos dicen “nos gusta mucho venir a Atena, porque aprendemos cosas nuevas. Subirnos a un escenario, delante de tanta gente, es fantástico”.