Premio Haba de Oro 2006: Fundación Ciganda Ferrer

Premio “Haba de Oro” 2006 para la Fundación Ciganda Ferrer por su institución Colegio El Molino

El haba de oro 2006 se otorgó a la Fundación Ciganda Ferrer y a su Colegio de Educación Especial “El Molino” por su labor en apoyo a los jóvenes con discapacidad. Este premio ha querido reconocer el trabajo desempeñado durante 30 años por la Fundación, que abrió un colegio de educación especial que ha formado a más de 400 alumnos con necesidades educativas especiales. El objetivo principal de este colegio es trabajar para que las personas con discapacidad intelectual se desarrollen con las mismas oportunidades que el resto de la sociedad.

Hoy vamos a aprender a preparar una obra de teatro. Para ello, y una vez seleccionada la obra, necesitamos un decorado donde tiene lugar la acción. Tendremos que buscar entonces un taller de carpintería que fabrique los distintos escenarios en los que nos veremos envueltos. Y por supuesto, ¡qué es una mesa sin un gran jarrón de cerámica, donde poner las flores o un cenicero para el fumador!.

Llamemos a un taller de cerámica para que nuestro decorado no quede tan vacío. Además, hará falta vestir a nuestros actores de modo que será necesario contar también con otro grupo que prepare el vestuario. Y de todos es sabido que no hay actor que salga a escena sin haber pasado antes por una completa sesión de maquillaje y peluquería.

Por último, están los actores, ni más ni menos importantes sino igualmente necesarios. Para encontrar tanto personal y tan diverso deberíamos buscar en un millón de sitios. Coordinar a tanta gente para que todos sumen fuerzas trabajando en equipo y se muevan en la misma dirección parece una tarea complicada. Pues bien, esto es un ejemplo de lo que pueden hacer los docentes y los jóvenes alumnos del Colegio de Educación Especial “El Molino”. Si a todo esto añadimos la oportunidad de representar esta obra en el Teatro Gayarre, objetivo cumplido.

La Asociación Cabalgata de Reyes Magos de Pamplona tuvo la oportunidad de conversar con Javier Aramendía, gerente del centro, y Socorro Latasa, directora, para conocer más a fondo la labor que llevan a cabo en el Colegio “El Molino” así como en el resto de los centros de la Fundación Ciganda Ferrer. Hablando con ellos ya se intuyen las grandes diferencias  que existen entre este centro y los demás colegios. La actitud ante la educación y el concepto de trabajo en equipo que desarrolla el centro dejan entrever “el esfuerzo y el cariño con el que trabajan todos y cada uno de los profesionales del centro para buscar una educación de calidad para los alumnos intentando dar un trato exquisito a los alumnos y a las familias” comenta Socorro Latasa.

El colegio “El Molino” comenzó como un centro de formación profesional especial, algo muy novedoso para su tiempo, ya que en su momento no había ningún otro centro que formara a los alumnos para un trabajo. “Este sigue siendo el objetivo primordial del centro, formar a los alumnos para que logren un trabajo con apoyo de la sociedad, y que ésta les reconozca como personas que pueden trabajar y les otorgue las posibilidades de integración que se merecen”, explica Javier Aramendía. Al principio, el centro empezó con alumnos de 14 años hasta 21, después de 17 a 21 años, y a día de hoy tiene alumnos desde los 12 hasta los

El centro cuenta con 30 profesionales y 58 alumnos, la mitad de ellos cursa la educación básica obligatoria (EBO) de 12 a 16 años; y la otra mitad, de 17 a 21 años, realiza los Programas de Iniciación Profesional Especial, que incluye diferentes talleres prácticos. Además varios alumnos realizan el programa de Tránsito Hacia la Vida Adulta en el que se les imparte habilidades necesarias para manejarse en el día a día. A los más pequeños, que cursan la EBO, se les enseña las asignaturas habituales de cualquier otro colegio.

Los profesores hacen especial hincapié en la autonomía personal y social de estas personas y por ello las clases no son siempre en el mismo aula, sino que cada grupo se desplaza para que aprendan una disciplina, un horario y una organización. Por su parte, los mayores estudian en los seis talleres: madera, electricidad, agraria, hogar, textil y cerámica. “Todos hacen de  todo ya que uno de los objetivos del colegio es formarlos íntegramente. En otros programas de iniciación profesional se forma a cada alumno en una rama, pero a nosotros nos interesa darles una formación polivalente y por ello, los alumnos pasan por todos los talleres”, dice Socorro.

Además, los alumnos realizan educación física y, voluntariamente, pueden hacer equinoterapia dos veces por semana con un caballo de las cuadras de Luis Goñi, “que desde hace unos años nos presta el caballo gratuitamente”, aclaró Javier Aramendia.

Cuando terminan la formación, a los 21 años, la mayoría de ellos van a trabajar a los talleres de Tasubin sa, a Albernia o a Aspace. Aunque desde hace algún tiempo “observamos que a esta edad muchos no están aún preparados y por eso la Fundación Ciganda Ferrer creó el Centro Ocupacional” comenta Javier Aramendía. La idea de este centro es que pasen en él tres o cinco años y que cojan más habilidades para encarar con más éxito la incorporación a un centro de trabajo. Esta opción es una más cuando terminan, (que muchas familias prefieren), aunque no es la salida adecuada para todos.

La Fundación Ciganda Ferrer quiere que la educación sea integral, esto requiere que además de profesores intervengan otros sectores como psicología, trabajadora social, logopedia, cuidadores… así como la creación de otras estructuras o centros para que estas personas, incluso los ex alumnos y las familias, ocupen su tiempo y expongan sus inquietudes. Los alumnos disponen del Club Deportivo “El Molino”, donde a través del deporte se fomenta la práctica del deporte; el Club de Ocio y Tiempo Libre, en el cual pueden realizar todo tipo de actividades para fomentar la amistad y la integración social; o el Centro de Orientación Familiar, donde las familias disponen de un espacio para intercambiar problemas y experiencias o buscar apoyos.

Durante el curso escolar visitan centro culturales o de ocio, y desarrollan actividades complementarias como el programa de radio; el periódico del centro, que este año ha sido seleccionado por la Asociación de Empresa Juvenil de Barcelona como finalista de un concurso de revistas escolares; el campamento urbano, que en “el próximo verano tendrá lugar fuera del centro durante una semana para los alumnos y algún familiar que desee participar”, explico Javier Aramendía; la asamblea escolar donde participan tanto los alumnos como los profesores y plantean sus inquietudes; la fiesta de Navidad…