El arte encauza las emociones

El 4 de
enero se celebró en el Ayuntamiento el acto de entrega del premio
del Haba de Oro a la Fundación Atena. Yolanda Barcina, por entonces
alcaldesa de Pamplona, valoró el esfuerzo que realiza la fundación
por dotar a sus alumnos de calidad de vida a través del arte.
Atena fue
fundada en 2001 por parte de padres y hermanos de personas con
discapacidad intelectual. Su misión es promover y fomentar el
desarrollo integral de las personas con discapacidad a través del
arte, mejorando su calidad de vida y acompañándoles en su proyecto
vital. Explican que el trabajo que se realiza en Atena es una fusión
de arte y pedagogía.
Sus
alumnos son personas con discapacidad, no discapacitadas. Para ellos
es muy importante dejar claro este concepto. “A veces no se tiene
cuidado. En primer lugar son personas, que tienen una condición, que
en este caso es una discapacidad intelectual. Existen las
discapacidades asociadas; una persona puede tener de base una
discapacidad intelectual y luego tener un trastorno dual en el que
tenga también una enfermedad mental asociada, una sordera, un
problema de visión u otro tipo de enfermedades”, señala Arantxa
Garatea, directora de la fundación. Por ello, los programas y la
forma de trabajar se adaptan a cada una de las personas y
necesidades.
Cuando
les preguntamos si hay poca oferta educativa o cultural para ellos,
responden que actualmente no hay ninguna. Bien porque cuando se
montan actividades estas personas no tienen la oportunidad de
acceder a ellas o porque no están adaptadas para ello. “Nosotros
como escuela de danza, maquillaje, música y teatro, somos la única
oferta que hay en toda Pamplona y diría hasta en Navarra”, apunta
Nieves Santesteban, presidenta de Atena. “Nuestros hijos tienen muy
poco abanico de posibilidades para hacer cosas diferentes”, añade
después.

Atena,
además de formar en todas las artes escénicas, es fundamentalmente
un proyecto educativo. “Por eso decimos que hemos fusionado arte y
pedagogía”, explica Arantxa. Una parte muy importante es la de
trabajar y reforzar la autonomía y habilidades sociales de cada uno
de los alumnos; y todos los objetivos que plantean los trabajan a
través del arte.
En el
centro desarrollan una programación artístico-pedagógica integrada
en todas sus actividades y en el día a día. Nos explican que además
de las clases artísticas dan mucha importancia a las normas de
cortesía, a saludar desde que llegan por la puerta, o la autonomía
personal, por ejemplo, que aprendan a vestirse y desvestirse solos
en el vestuario.
Pero
Atena se encuentra en una situación económica realmente complicada,
el esfuerzo que realizan cada día para salir adelante es enorme. Los
padres forman la junta y Atena subsiste con la cuota que pagan las
familias, algunas subvenciones y optando a todas las convocatorias
de premios posibles. A pesar de ser una fundación, no cuentan con
benefactores y no tienen una estabilidad económica. “A 1 de enero no
sabemos con cuánto dinero vamos a contar para el año” aclara Arantxa
y “lo peor es la incertidumbre”. “Sabemos que todos estamos pasando
una mala época, pero nosotros, como padres y profesionales, vamos a
intentar que Atena salga adelante” añade Nieves.

Su
ilusión y ganas es que la fundación siga existiendo dentro de otros
10 años, pero trabajan paso a paso, intentando no pensar más allá,
“vamos a seguir exprimiéndonos por los 115 alumnos que tenemos”.
Cuando
les concedieron el Haba de Oro, plantearon su situación al Comité y
les cedieron el Teatro Gayarre para realizar una actuación y de este
modo celebrar su 10º aniversario. “El Ayuntamiento se hizo cargo de
todo el gasto que eso suponía y la recaudación íntegra fue para
nosotros”, algo por lo que están muy agradecidos y por ser un
reconocimiento al esfuerzo que realizan.
“Nos
llamó el Secretario de la Cabalgata el 28 de diciembre y al
principio no me lo creí, porque era el día de los Santos Inocentes”
explica Arantxa. La emoción invadió a todos en Atena, “nos alegramos
mucho sobre todo por la sensación de que nos dieran algo sin optar a
ello, sin haber hecho nada. A lo largo del año optamos a tantas
cosas, que estamos agotados, y de repente que nos llamen y nos den
un premio porque han pensando en nuestra fundación, es una alegría”.
En navidades la fundación cerraba y a pesar de resultar complicado
localizar a todos, se llamó al resto de patronos, profesionales y
familias. “Quisimos invitar a todos, porque el apoyo que recibimos
de las familias es fundamental y el premio tenía que ser algo
compartido” apunta Arantxa.

Algunos
alumnos nos cuentan cómo vivieron la entrega del premio: “cuando
fuimos a por el Haba de Oro frente al Ayuntamiento, nos recibieron
los abanderados, haciendo un pasillo para entrar al edificio y fue
muy bonito. Y lo mejor fue el lunch que nos dieron después, ¡nos
pusimos las botas!”.
En Atena
se sienten muy satisfechos por el reconocimiento que se hace de su
trabajo, tanto por el Haba de Oro, como por la respuesta del público
que asiste a sus actuaciones.
Este año
se han presentado por segunda vez consecutiva al Festival de Danza
de Villava y han conseguido el tercer premio, “lo importante es, más
que competir, el poder tener presencia física en un festival así, el
participar como los demás”. “El único problema que tiene Atena, es
el económico” añade Nieves.
Las
actuaciones son un momento muy importante, el momento de mostrar
todo el trabajo que hay detrás. “No es una fiesta de final de curso,
aquí hay mucho trabajo y muchas horas detrás de cada una de las
coreografías del espectáculo y formación”. No sirve cualquier cosa,
si alguien se está rascando la nariz, se le explica que uno no puede
hacer eso en un escenario. A los alumnos se les enseña que el
público paga por verles y que se deben a él.

“No te
olvidas de que las personas que están arriba son personas con una
discapacidad, porque físicamente se les nota, pero son capaces de
comunicar tan bien a través de su cuerpo, que te sorprende. Son muy
profesionales y disciplinados, y realmente eso es lo que hay que
valorar. Verlos, para nosotros, es toda una lección” nos cuenta
Arantxa.
El
trabajo que se hace en Atena es fundamental para los alumnos,
asistir a las clases es un motivo de alegría para ellos, un lugar en
el que aprenden, se divierten y no se sienten excluidos. “Hay
personas que tienen la autoestima muy baja o que no se ven guapas,
porque saben que su físico les diferencia de los demás”.
Lo más
bonito es que muchas de estas personas, cuando se han subido a un
escenario y han sido aplaudidas por su trabajo, han sentido un antes
y un después, se han sentido reconocidos, bellos, guapos. “Por otro
lado a algunos de ellos les cuesta transmitir sus emociones, tienen
sus dificultades, sus necesidades, sus deseos, y de alguna forma
tenemos que intentar que las saquen”.
Cuando
preguntamos a los alumnos, nos dicen “nos gusta mucho venir a Atena,
porque aprendemos cosas nuevas. Subirnos a un escenario, delante de
tanta gente, es fantástico”.
Haz clic para ver
los ganadores de los diferentes años
|
2010 |
2009 |
2008
| 2007
|
2006 |
2005 |