En
la VI edición de la entrega del Haba de Oro los premiados podrían haber
llenado el Ayuntamiento, llenándolo de niños, en su mayor parte
procedentes de otros lugares del mundo, algunos muy lejanos, pero
navarros de pleno derecho. Son niños que forman parte de familias
navarras gracias a unos padres que han decidido adoptarlos. Todas esas
familias fueron las premiadas con el Haba de Oro y en representación de
todas ellas recogió el merecido galardón Francisco Javier Guembe.
El y su mujer tienen cuatro adoptivos: Lucas, de 16 años, Santiago, de
14, Javier, de 13 y Paula, de 5. Los tres primeros nacieron en Chile y
la pequeña de la familia en China.
Cuando Francisco Javier y su mujer comenzaron a pensar en la adopción
como la forma de completar su familia, no existían tantas asociaciones
dedicadas a facilitar las adopciones de niños, y la información sobre
los trámites legales que debían seguirse era más bien escasa y un poco
confusa.
“Lo que hacía falta saber en
aquellos momentos, cuenta
Francisco Javier,
lo fuimos conociendo gracias a que en aquella época había lo que yo
definiría como una corriente de ‘solidaridad interpadres’. Los que
estábamos interesados hablábamos con otras personas que, habiendo
adoptado ya o en trámites para hacerlo se enteraban de muchas
peculiaridades de los procesos de adopción, tanto en España como en el
extranjero. Hablabas con mucha gente en aquella época, se movía todo por
un tema de solidaridad, de interés común. Había muchas llamadas de
teléfono, gente que venía a casa a preguntar por todo...”.
Un ejemplo que recuerda muy bien recuerda Guembe: “cuando
estábamos inmersos en nuestra primera adopción conocimos a un padre
majísimo que ya había adoptado 2 niñas chilenas. Me dio un papel guía en
el que figuraba toda la documentación que había que tener o solicitar,
el orden en el que había que ir tramitándola y como llevar el proceso
hacia delante, en lugar de encontrar todo un cúmulo de obstáculos por no
tener la documentación requerida para cada trámite, hasta llegar al
último paso por el Consulado Español. Parece que es una ayuda pequeña
pero en ella está la diferencia de poder realizar todos los trámites en
dos o tres días o necesitar el doble o más”.
El complejo mundo
legal
El proceso de adopción discurre habitualmente por toda una serie de
cauces legales que pueden desanimar a algunas personas. Según recuerda
Francisco Javier, “la primera vez
que fuimos a pre- guntar al Gobierno de Navarra nos pareció una tarea
para superhombres y supermujeres, pero luego nos animamos”.
Hay un procedimiento de entrevistas que tienen como objeto determinar si
los futuros padres adoptivos están capacitados para ello. A juicio de
Francisco Javier, “es importante
que se valore y supervise la capacidad de los padres adoptivos, además
de que exista una regulación en este tema que, como el resto de
cuestiones sociales, cada vez es más complejo. Resulta un proceso muy
complicado, pero yo creo que lo que hay que intentar valorar no es ya si
los padres van a ser capaces de mantener o alimentar a sus hijos
adoptivos, sino, simplemente, si los van a querer. Al final es hablar de
amor”.

La Alcaldesa, concejales y miembros de la Asociación Cabalgata Reyes
Magos junto con una amplia representación de las Familias Adoptantes de
Navarra.
"Las adopciones han existido toda la vida,
opina Guembe,
hace 100 años ya era algo que pasaba en las familias de aquí. Creo que
aún permanece el recuerdo de aquellas familias que, teniendo ya hijos o
no, criaban a niños a los que otros miembros de la familia no podían
cuidar, o cuyos padres habían muerto... Eran niños a los que una familia
‘adoptaba’ y a los que criaba. Al fin y al cabo los padres son los que
te quieren, te cuidan y te ayudan a crecer”.
La aventura de adoptar
Mucho de lo que rodea a un proceso o trámite de adopción tiene una parte
de aventura, “pero la aventura de
verdad, la que vale", afirma
Francisco Javier,
es la que comienza en el momento en que te haces cargo de tu hijo. Es un
error pensar que por ser pequeños no tienen recuerdos. Cada uno de ellos
tiene ya su pequeña historia, que muchas veces es una historia muy
importante y que tiene mucho peso. Suelen ser historias peliagudas, muy
tristes en ocasiones, y a ellas se tienen que enfrentar ellos, pero
también tu. Eso asusta, pasas miedo y lo pasas mal, pero con la
compensación de muy buenos momentos”.
"Recuerdo que,
cuenta José Javier,
cuando nosotros adoptamos a nuestro primer hijo, no teníamos ni foto ni
nada, sólo sabíamos su nombre y que se encontraba bien. Toda esta
situación genera muchos miedos y es inevitable asustarse cuando uno no
sabe lo que se va a encontrar”.
Un niño es una persona, no es un objeto
No es fácil mantener la tranquilidad cuando se piensa o se está en
trámites para adoptar a un niño. “En
esos momentos hay muchas inseguridades, mucha ansiedad, asegura Guembe,
pero no es motivo para tomar decisiones a lo loco. Desde luego, mi
recomendación a las personas que se plantean adoptar a un niño es que se
animen, pero no sin haber reflexionado mucho y con tranquilidad, por que
un niño es una persona, no es un objeto, no es ni una lavadora, ni una
televisión, ni nada que se quiera en un momento dado”.

Según afirma Francisco Javier, “se
cae muchas veces en la tentación de regalar a los niños adoptados muchas
cosas materiales, por que muchas personas creen que comprando muchos o
grandes regalos pueden transmitir mejor su emotividad y su cariño. Pero
una parte de la educación es, precisamente enseñar a los niños que las
cosas no son gratis, cuestan dinero, tiempo, esfuerzo... y eso es algo
que deben aprender”.
“Y es que, cuando vas a un
orfanato o a un centro que acoge a niños que esperan ser adoptados te
das cuenta de que los regalos les importan mucho, pero les importan
mucho más esas personas que van a verles, que podrían ser los padres que
muchos están deseando tener”.
“Te encuentras con mucha gente muy
buena en los países de adopción,
cuenta Francisco Javier,
que se desviven por dar a los niños una familia que les quiera, pero
también aquí encuentras gente que te ayuda a criarlos día a día, como
algunos maestros y profesores que les han comprendido y han apostado por
darles lo que más necesitan: toneladas de cariño... y de control. Es
imprescindible hacerles saber que les quieres, pero también mostrarles
que no pueden hacer lo que quieran”.
La cabalgata de los Guembe
“La noche de la cabalgata es, para
cualquier niño, una noche llena de ansiedad, de expectación,
cuenta Francisco Javier,
y llevando a mis hijos a verla he revivido y recuperado esa emoción,
aunque siempre me ha entusiasmado la alegría que transmiten los Reyes en
la Cabalgata de Pamplona”.
Dice Francisco Javier Guembe que a los Reyes Magos, “este
año les pido que no haya ningún niño sin el amor de sus padres, y que
haya paz. Sé que es difícil, pero yo sigo creyendo que es posible, por
que confío en que cada uno seguimos siendo responsables de esas pequeñas
decisiones que harían po - sible el logro de la paz para todos”