El Roscón de Reyes

La fiesta en honor al Dios Jano en Roma en la que se repartían tortas redondas con un premio dentro y el afortunado que encontrase el regalo se convertía en “rey por un día”; o en algunos banquetes en la edad media se metía una judía en un pan con miel, y el que diese con ella era nombrado el “rey del banquete”; son dos de los ejemplos de leyendas que giran alrededor del  origen del Roscón de Reyes.

Pero fuese cual fuese su origen, “lo importante es que concursos como este sirvan para mantener tradiciones tan bonitas y dulces como la de este singular postre”, comenta Pío Barbería, miembro del jurado del Concurso Roscón de Reyes y profesor de la Escuela de Hostelería Ibaialde de Burlada.

En Burlada nos recibió este ilustre maestro de hostelería con muchos años como cocinero entre fogones. La profesión le viene de familia. Nos comenta que le gustaría “decorar las tartas como lo hacia mi madre, y guisar y hacer repostería al estilo de mi abuela. Pero eso es imposible, porque no hay dos recetas que salgan igual, todo depende de las manos del cocinero”.

Ataviado con el uniforme de batalla, nos contó los entresijos del concurso. “Una buena presentación, una textura agradable, un sabor inimitable, la más rotunda tradición, una pequeña novedad, el duro trabajo…”, son algunas de las características que según Pío debe tener todo buen roscón y más para que este jurado lo considere ganador.

Como a buen entendedor pocas palabras bastan, ir tomando nota si queréis ganaros el favor de vuestros comensales. La masa es fundamental y el elemento más importante. Muchos son los puntos que hay que tener en cuenta para conseguir una masa  perfecta: “debe vigilarse la temperatura y el tipo de fermentación, hay que tener cuidado con la levadura y no pasarse con la sal,  y conseguir que quede esponjosa”, son los consejos que aporta Pío. Pero también dependerá del cocinero, que debe de tener buen ojo para obtener una masa brillante, lisa, bonita, que no se pegue a las manos y que de gusto tocar.

Por otro lado, Pío resolvió rápido el debate sobre el relleno de nata o de crema, “la nata nos da esa textura única al roscón”. Por  ello, nos dio las bases para conseguir un relleno de nata delicioso, y es “meterla en el congelador para que esté bien fría a la hora  de batirla, luego ya depende de lo goloso que sea cada uno a la hora de añadirle azúcar”.

Para finalizar, destacó que “todos los participantes deben estar orgullosos de su labor, ya que a cada uno de los roscones le  dedicamos mucho tiempo. Prueba de que cada año la calidad es mayor”.