Concurso Roscón de Reyes 2012

Un postre hecho a 10 manos

Familia de Loreto Gabari, Ganadores del Concurso 2011-2012

Todos los miembros de la familia de Loreto Gabari, la ganadora del concurso Roscón de Reyes, participaron en la elaboración del postre casi por igual. Todos quisieron amasar el roscón para poder presentarse al concurso por primera vez. Su marido, Javier Escaray, compartió a partes iguales el protagonismo con Loreto mientras sus hijos Irati, Unai y Asier les asistieron como ayudantes de cocina.

Loreto Gabari y Javier Escaray disfrutaron de un fin de semana en Colonia al resultar ganadores del concurso. Hacía mucho tiempo que no viajaban los dos solos ya que sus hijos les mantienen bastante “entretenidos” desde hace 5 años, así que se lo tomaron “como un fin de semana romántico”.

A la familia Gabari-Escaray le gusta mucho la Navidad, más aún teniendo tres hijos pequeños. “Antes también nos gustaba. Tenemos una colección de figuritas para el belén, alguna de ellas hecha expresamente por un amigo en Cataluña y otras como una figura que traje precisamente de Colonia en un viaje anterior y por lo visto esta figurita nos habrá traído suerte”, resalta Javier.

La pareja hizo el viaje en el mes de junio y se dedicaron sobre todo a “callejear”. Hicieron un cómodo vuelo Pamplona – Madrid – Düsseldorf y estuvieron la mayor parte del tiempo en esta última ciudad. Se trasladaron por tren a Colonia (40 kms.) donde pudieron contemplar la Catedral donde, según la tradición, se encuentran las reliquias de los Reyes Magos. Kölner Dom o la Catedral de Colonia es uno de los edificios más emblemáticos de toda Alemania y forma parte del Patrimonio Mundial de la Humanidad. Se trata de una espectacular iglesia de estilo gótico, que comenzó a construirse en 1248 y no se terminó hasta 1880. Se encuentra situada en el centro de la ciudad y es el monumento más visitado de Alemania.

Para Javier era su segunda visita a Colonia. “Estuve hace 5 años cuando Loreto estaba embarazada de nuestra primera hija, Irati. Tenía un amigo que vivía allí y fui a visitarle. Seguramente lanzamos alguna moneda que nos trajo suerte porque pudimos repetir gracias a que los abuelos se quedaron cuidando a los niños”. Loreto apuntó que, “sobre todo nos perdimos por las calles de Düsseldorf y Colonia paseando, viendo mercados, a la orilla del Rin y, cómo no, subimos los 509 escalones de la torre de la catedral, algo para lo que hay que estar en forma”. A la vuelta, sus hijos dieron fe de que les trajeron los regalos prometidos en forma de anillos, vasos de princesas, etc., etc.

Un roscón de madrugada

La idea de presentarse al concurso surgió por repetición. “Paseando toda la segunda quincena de diciembre por la calle Mayor veía todos los días los carteles del concurso, que son muy llamativos y el día anterior a presentarlo me decidí”, explicó Loreto. Era la primera vez que participaba aunque el sexto que había cocinado hasta la fecha. “Hace un par de Navidades practicamos a hacerlo con unos amigos pero no nos salía bien. Después le cogimos el tino y en celebraciones del colegio o alguna fiesta especial hacíamos nuestro roscón”. A las diez de la noche del día anterior a la entrega de los roscones se pusieron manos a la obra y a la masa y no pararon hasta tenerlo acabado, cuando ya el reloj marcaba las 3 de la madrugada. Para ello utilizaron una receta tradicional aunque opinan que el secreto para que salga perfecto es “amasar a mano durante 15 minutos sin parar”. Según Loreto, “no es que sea un postre muy costoso, pero hay que esperar a que fermente 2 veces, porque luego, con 15 minutos en el horno es suficiente”.

Otro de los secretos que la familia Gabari- Escaray no esconden es el empleo de agua de azahar junto a los tradicionales ralladura de naranja, limón, canela, harina y, en este caso, un huevo procedente de las gallinas caseras que tiene el abuelo paterno. Además, calientan la leche y la mantequilla mucho para que la levadura se funda bien y no se creen grumos. “Como no teníamos nata y para que aguantara mejor hicimos crema pastelera casera”.

La experiencia vivida por esta familia en torno al roscón les ha gustado tanto que en palabras de Loreto, volverán a participar otra vez en esta edición del concurso. “Cuando me llamaron para decirme que había ganado pensé que era una broma pero ahora, sabiendo que nos sale bastante bien, repetiremos en el concurso. A veces te pones el listón muy alto por haber ganado pero, la verdad es que también influye la suerte porque una veces lo pruebas y sabe mejor que otras”.

En esta familia se hacen muchos otros postres como mazapanes, bizcochos, tartas, rosquillas, pan, bollos suizos… “El invierno es muy largo y nos tomamos la repostería como un taller para los niños porque en algo hay que tenerlos entretenidos”, explica Loreto. El abuelo paterno es cocinero de profesión y fue quien acudió a probar sus primeros roscos “aunque él no ha hecho nunca ninguno”, sentencia Javier