Concurso Roscón de Reyes 2008

Dulce comienzo de año, sin duda, para los que degustaron los Roscones de Reyes ganadores del concurso de 2008, pero más dulce si cabe para quienes ocuparon el podio. En un certámen de muy alto nivel y nutrida participación, resultó vencedora con su  eaboración Fely Conde, acreedora del primer premio, consistente en un viaje a Colonia (Alemania) para dos personas visitando las Reliquias de Los Reyes Magos.

El segundo puesto lo obtuvo Vicente Pascual, ganador de pan del día gratis para todo el año, así como la pastelería para sus  celebraciones. El tercer pero no menos meritorio galardón lo consiguó Cristina Otano, cuyo premio fue una comida o cena para  dos personas en el Restaurante Europa. Bajo esta líneas reproducimos el contenido del pergamino con el que la ganadora, Fely  Conde, tiene por costumbre acompañar su Roscón.

Los integrantes del jurado de 2008 ante los variados y apetitosos Roscones de Reyes presentados a concurso.

El 6 de enero, se celebra la llegada de los Tres Magos que fueron desde Oriente a Belén para adorar al niño Jesús. Esto sigue  impresionando mucho a los niños y a los mayores. Según en que países perduran viejas costumbres. Una de ellas decía que en la  Epifanía había que escoger al “Rey” por eso se elvoaban hoy roscones, en los que se esconde un haba.

El que la encuentra dentro de su trozo, al degustarlo, se le considera el rey de la fiesta y debe pagar el coste del roscón. En  algunos países, el reparto del roscón de reyes debe hacerse según ciertos ritos, antes muy respetados. En primer lugar, el mayor  de los presentes debe reservar una parte del roscón “Para nuestro Señor”. Antiguamente, las mujeres y los niños pobres iban de casa en casa el día siguente de Reyes pidiendo “la parte de nuestro Señor” Se les daba entonces el primer pedazo, que se había guardado para ello.

En otras regiones el cabeza de familia cortaba el pastel de reyes en tres partes: una para nuestro Señor, una para los ausentes y  una tercera para los pobres. La madre ponía el trozo de los ausentes en un armario y si se enmohecía rápidamente significaba  que un ausente estaba enfermo o incluso muerto. Por su parte, los pobres podían recoger su trozo, que se dejaba en la repisa exterior de la ventana.