La primera calle que recorren Sus Majestades, una vez atravesada
la última de las puertas del Portal de Francia o de
Zumalacárregui, es la calle del Carmen que debe su nombre al
convento de carmelitas calzados que existió en ella desde
mediados del siglo XIV hasta la Desamortización de Mendizábal en
1836.

Rúa de los peregrinos
Se llamó en época medieval
rúa de San Prudencio o de los Peregrinos.
En la carta de repoblación
de la Navarrería de 1324 se menciona la iglesia de San
Prudencio, situada «en el camino por el que van los caballos a
beber». Al extremo de ella se abría el portal de la muralla
llamado por esa razón del abrevador.
En el compto del rector de
Baigorri, comisionado para la reedificación del barrio, que se
hallaba destruido desde la guerra de los burgos en 1276, consta
que en esta rúa –a la que el documento denomina «uico
pelegrinorum »- se fijó el censo anual que se debía pagar al rey
en seis dineros por cada codo de fachada a la vía pública. Se
indica en la cuenta –en latín- que «en aquellos solares que
están hacia el portal no vinieron pobladores a edificar en
ellos».
En el libro del Monedaje
de 1350, la «rua dels pelegrins» figura con 49 fuegos, es decir
49 hogares o casas habitadas. En un documento de 1366, tratando
de indicar las afrontaciones del Palacio real, también llamado
de San Pedro –el actual Archivo de Navarra-, restituido al
obispo de Pamplona por el rey Carlos II, se expresa que eran
éstas: «de la part de orient con ciertas casas que salen a la
grant cairrera de Sant Prouenz o de los frayres del Carmen »,
aludiendo claramente a las traseras de la calle del Carmen que
hoy forman un lado de la calle de Barquilleros. En el libro de
fuegos de 1427, no aparece, al menos no con ese nombre, lo cual
hace pensar que tal vez la hubiesen contado junto con la Rúa
Mayor, que aparece con la cifra un tanto elevada de 147 fuegos.
Confirmaría esta
suposición el dato de que en un documento de 1384 llega a
llamársele “rúa mayor de los Peregrinos” y en otro de 1406, “la
gran rúa de la Navarrería”. Otro documento que demuestra la
identificación de esta rúa de los Peregrinos con la actual del
Carmen, es una orden de Carlos III en 1392, por la cual
enfranquece las casas y huerto que fueron de Sancho el Meoz,
sitas en la Navarrería, en el barrio llamado de los Peregrinos,
frente a la casa de la orden de Santa María del Carmen. Las
casas las había donado a la Mitra Carlos II a petición del
obispo don Bernart de Folcaut. Confirmando el dato de que las
traseras de un lado de esta rúa salían hacia el palacio de San
Pedro, encuentro otro instrumento, éste de 1418, por el que
Carlos III ordena comprar y pagar una casa en la rúa de los
Peregrinos, afrontando con casas del deán de Tudela y de María
García, y por detrás, con el jardín de la casa del obispo, donde
se alojaba el rey.
Conservaba el nombre de
rúa de los Peregrinos en 1513. Pero ya en 1554 he visto un
proceso en el que se hace referencia a la calle del Carmen, que
a finales del siglo XVI acabaría desplazando completamente a la
antigua denominación medieval, históricamente vinculada a las
peregrinaciones a Santiago.
El convento del Carmen
Calzado

Aunque no queda ya ningún
pamplonés que lo hubiera conocido en pie, formó parte esencial
de esta calle durante más de cinco siglos. Estuvo situado nada
más entrar por el portal de Francia, a la izquierda, en lo que
hoy son los números 34 y 36.
Fundado al principio fuera
de la muralla medieval de la Navarrería, se trasladó más tarde a
la rúa de los peregrinos. La bula papal dando licencia a la
traslación data de 1355. Se trabajaba en su construcción en
1366, empleando parte de los materiales de la demolición del
antiguo y en 1374 Carlos II destinó a las obras los bienes
confiscados al deán de Tudela don Juan Cruzat, que por entonces
cayó en desgracia del rey.
Aquel convento sería
reedificado hacia 1600. En su iglesia radicaban varias cofradías
de la ciudad, como la de la Vera Cruz, que más tarde se
trasladaría a San Francisco, la de San José, la de San Cosme y
San Damián, que era la de los médicos y cirujanos y la del Santo
Cristo, de los curiales. Suprimido el convento en 1836, a raíz
de la Desamortización de Mendizábal, fue cedido al Ramo de
Guerra en 1842 y destinado primero a Hospital Militar y más
tarde a cuartel y almacén.
El
retablo mayor de su iglesia preside actualmente la antigua
capilla del Museo de Navarra y otros retablos laterales se
pueden ver en la parroquia de San Agustín. En 1898, el antiguo
edificio conventual fue cedido a la ciudad y derribado pocos
años después.
En su solar se alza un
edificio de viviendas, levantado en 1968.
Casas con escudo de armas
Todavía hoy existen en
esta calle media docena de casas que lucen aún en su fachada
labras heráldicas con viejos escudos de armas que siguen
pregonando con su lenguaje de piedra la nobleza de quienes
fueron sus propietarios hace ya más de dos siglos.
La casa número 9 ostenta
el escudo de los Gaztelu. Su dueño, don Roque Jacinto de Gaztelu
y Sarasa, probó su nobleza para obtener el privilegio del
asiento en las Cortes de Navarra en 1697.
La número 10 lleva el
escudo de los Larreta. A finales del siglo XVIII la ocupaba don
Eleuterio Bruno de Larreta, que obtuvo su sentencia de hidalguía
en 1790.
La número 22 luce las
armas de los Ezpeleta, ilustre familia a cuyo mayorazgo
pertenecían numerosas casas de la ciudad, entre ellas la número
65 de la Calle Mayor, con su señorial fachada barroca.
La número 25 guarda dentro
de un antiguo mirador acristalado el escudo abacial del
monasterio de Urdax, al que perteneció hasta la Desamortización
de Mendizábal. En ella vivió algún tiempo el valiente general
don Tomás Zumalacárregui, que salió de ella un día de 1833 para
ponerse al frente de los ejércitos carlistas. En 1938 el
Ayuntamiento acordó dar su nombre al Portal de Francia, también
llamado en otro tiempo Puerta del Abrevador. El barandado de su
escalera ofrece la particularidad de estar hecho con cañones de
antiguos fusiles.
La número 27 lleva un
escudo atribuido a los Abárzuza de Moracea. La número 33, que
antiguamente era conocida como la casa de los servidores, porque
en ella habitaban algunos de los criados del palacio del virrey,
luce un escudo de los Errea que no le pertenece y que se lo
colocaron hacia 1960.
La antigua Inclusa
El espacioso solar en el
que hoy se abre la calle Aldapa estuvo ocupado durante casi un
siglo por la antigua Casa de Maternidad e Inclusa de Navarra. La
fundó en 1804 el entonces arcediano de la catedral don Joaquín
Javier de Uriz y Lasaga, que más tarde sería prior de
Roncesvalles y obispo de Pamplona.
Hasta esa fecha, tanto los
partos como la acogida de niños expósitos tenían lugar en el
Hospital General, lo que hoy es Museo de Navarra. Las
constituciones de la nueva institución benéfica fueron aprobadas
por Carlos IV en agosto de 1806. El edificio tenía su fachada a
la Cuesta del Palacio, pero en 1846 fue ampliado hasta la calle
del Carmen, a la que se abrió una nueva fachada.
En 1934 se trasladó, junto
con el Hospital de Navarra, a los nuevos pabellones de Barañáin.
Al inicio de la Guerra Civil en 1936, se instaló en el
abandonado caserón de la calle del Carmen el cuartel de Falange
Española. En 1944 sería derribado y en el amplio espacio que
ocupaba se trazó una nueva calle, a la que el 16 de noviembre de
ese año el Ayuntamiento acordó bautizar con el nombre de Aldapa,
nombre vasco que en castellano significa la cuesta, y que hace
alusión a la cercana Cuesta del Palacio